Fernando-Alonso Ramírez
Periodista y abogado, con 30 años de experiencia en La Patria, donde se desempeña como director. Presidió el Consejo Directivo de la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia (Flip). Profesor universitario. Autor del libro Cogito, ergo ¡Pum!
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“Lo que define su obra es una ética: la del cuidado por la memoria". Así describe el historiador Ángel María Ocampo, en el prólogo del libro del que hoy hablaremos, a ese guardián del patrimonio caldense que es Jorge Eliécer Zapata Bonilla.
Este supieño ha dedicado su vida a defender desde sus diferentes roles las manifestaciones culturales de su municipio, del occidente de Caldas y del departamento en general.
Se trata de un escritor que se toma la descripción de su hábitat en serio en sus trabajos, que ha reunido varios reconocimientos en su haber y ahora recoge una selección de sus cuentos, que incluye relatos de la tradición oral del sector de Guamal, asentamiento afro en ese municipio.
El libro Todas las violencias reúne 10 cuentos cortos que nos van dando a conocer momentos que se han convertido en parte de los relatos que pasan de voz en voz y de generación en generación entre los supieños, tanto es así que el primer cuento, El muerto de mañana, termina por ser recuerdos que cruzan las violencias de antes con las del ahora del relato.
Hay también un tributo a sus mayores, lo que sucede en El milagro de la abuela, dedicado a Dolores Taborda Bonilla, precisamente su abuela.
Cuando leí La fuga, no pude dejar de pensar en decenas de escritos que se han publicado en los últimos años, de cómo muchos guerrilleros fueron acribillados por huir de su movimiento, aunque en el relato ficcionado, Jorge Eliécer nos da algo de esperanza.

Jorge Eliécer Zapata Bonilla.
Al final, estos cuentos de Todas las violencias muestran aspectos de las realidades de nuestros territorios, pasadas y presentes. Y lo hace como lo logra un buen narrador, contándonos ficciones nos habla de lo real, de lo que sucede.
También se encuentra algún cuento que incluye esas historias de todo pueblo donde se justifica el crimen contra un criminal, dando razones a una Ley del Talión que sigue tan viva en los espíritus colombianos como antes y que se muestra como opción a esa lenta y casi nunca cumplida justicia de nuestro territorio. Así se ve en La venganza de Honorato.
Hasta un par de relatos que pueden incluirse en alguna antología caldense de cuentos de suspenso, como Huellas de perro o El duelo, que nos lleva a querer saber qué pasa en el próximo cruce de machetes.
La violencia imaginada, como la mente es capaz de elaborar complejos planes como solución a los problemas económicos, pero solo en la mente de un ama de casa que ve aproximarse más pronto que tarde sus posibilidades de vivir bajo un techo, pero que es salvada por el azar, que ella prefiere llamar milagro.
Al final dos relatos de esa tradición oral del asentamiento de Guamal, donde los afrodescendiente del apellido Moreno permanecen allí para recordarnos que somos crisol de razas: La ceiba esclava y La estrella de Guamal, en los que el autor rinde homenaje al ancestro e inspirador de esa comunidad: Simeón Bangalú.
Me habría gustado saber cuándo fueron publicados algunos de estos cuentos por primera vez, para entender mejor los momentos del narrador, pero bueno esa duda que queda será parte de las conversaciones para que Hablemos de Libros.
Subrayados
* Éramos tú y yo para los dos y los dos para empezar a luchar.
* Ya el cuerpo había gastado su sangre en el cristal del agua viajera. No era más que una figura blanqueada.
* Volvió a rezar aceleradamente como si la hora de su muerte estuviera llegando y la tarea de su vida apenas anduviera por la mitad.
* Ni el cura con todo su poder y sus gritos logró que los machetes dejaran de cruzarse con la fiereza de una guerra a muerte.
Reproducción | LA PATRIA
Todas las violencias, una compilación de cuentos del narrador de la comarca e historiador Jorge Eliécer Zapata Bonilla.