26 Abr, 2026

Inteligencia artificial y delitos cibernéticos

El Derecho Penal clásico se tambalea: ¿quién paga cuando la IA delinque? ¿El programador, la empresa, el usuario? La jurisdicción transnacional.

Imagina que recibes llamadas de conocidos preguntándote por qué dijiste cosas horribles de ellos en un video que circula por WhatsApp. El problema es que nunca grabaste ese video. Alguien, usando inteligencia artificial (IA), clonó tu voz y cara para crear una mentira perfecta que destruye tu reputación, trabajo y paz mental.
Esto no es ciencia ficción: le pasó a una profesora de Manizales que vio su vida destruida por completo en 24 horas por un deepfake. Ese es el rostro humano de los delitos cibernéticos que enfrentamos hoy en Colombia.
En la Universidad de Caldas, en cursos intergeneracionales sobre IA y delitos cibernéticos, estudiamos estos temas a fondo. Jóvenes, adultos y seniors dialogamos sobre algoritmos que suplantan identidades, borran verdades y fabrican estafas indetectables desde servidores anónimos. Colombia tiene 16 millones de usuarios digitales vulnerables, y los delitos digitales crecieron un 60% entre el 2023 y el 2025. La tecnología avanza a velocidad luz, pero nuestro Código Penal quedó atrás en estas conductas, lo que exige una actitud ética y moral al utilizar estas herramientas.
Nuestra ley tiene armas para combatir esto. El artículo 269A castiga el acceso abusivo a sistemas informáticos, como hackeos sin permiso. El 269B penaliza obstrucciones digitales, desde denegaciones de servicio hasta manipulaciones maliciosas. El 269C protege datos digitales en general, y la Ley 1581 ampara datos personales o habeas data. Los artículos 220 (injuria) y 221 (calumnia) aplican perfectamente al ciberespacio: un deepfake que difama multiplica el daño en horas, aunque probar quién está detrás sea un calvario técnico.
Pero, ¿alcanza con esto? En aulas de la Universidad de Caldas, guiados por profesores magistrales, analizamos chatbots que generan injurias indetectables y algoritmos que estafan solos. El Derecho Penal clásico se tambalea: ¿quién paga cuando la IA delinque? ¿El programador, la empresa, el usuario? La jurisdicción transnacional y la deshumanización del delito lo complican todo. Nuestras leyes siguen ancladas al siglo XX mientras la tecnología vuela.
Por eso clamamos por cambios urgentes. Primero, tipificar delitos IA-específicos: suplantación por deepfake, ciberacoso algorítmico, sesgo discriminatorio automatizado. Segundo, responsabilidad por diseño: certificar algoritmos no delictivos o clausurar empresas. Tercero, cooperación global vía Interpol para rastreo transfronterizo. ¡Autoridades judiciales y legislativas: la inacción es complicidad!
Adaptemos el Derecho Penal sin traicionar su esencia garantista: última ratio, proporcional, humana.
En la Universidad de Caldas intergeneracional seguimos debatiendo soluciones globales y prontas. Colombia no puede ser patio de recreo de ciberdelincuentes. La tecnología no espera, ni la justicia debería. Protejamos a esa profesora de Manizales y a millones más con leyes del siglo XXI.