voz del lector

Padre Jaime, dónde está, “¿qué se fizo?”
Señor director:
Cómo extrañamos muchos, aunque solo sea yo, sus sabios escritos por el toque académico de una persona culta, que transpira sabiduría por todos sus poros, que nos deleita con sus acertadas locuciones latinas. Cómo hacen de falta personas con esta vasta formación humanística, dando luces de valores y virtudes sin la prepotencia de los ignaros que desde el pedestal de sus vanidades y narcisismos navegan en los mares de su omnisciente obnubilación.
Ya es tiempo que salga de su escondite y en compañía de don Cecilio, vuelvan a iluminar el camino de las opiniones, de los conceptos adornados de sindéresis y sabiduría en la aridez de un desierto que espera con ansiedad que aparezcan muchos oasis que refresquen cuando el sol canicular quema sin piedad, dejando escombros en el interior de los vergeles muertos.
Hacen falta sus artículos, sus comentarios, sus opiniones, sus aportes y sus correcciones acompañados de respeto y de consideración, cumpliendo con el mandato de las buenas maneras, corregir sin ofender.
Ah... los caballos.
Montó el jinete en su caballo brioso
diciendo adiós corrió por la llenura
tras una hembra con aire muy gozoso
se internó sin regreso en la espesura.
Elceario de J. Arias Aristizábal