Foto I Luis Fernando Trejos I LA PATRIA
El Centro de Recepción de Menores, en el barrio El Carmen de Manizales, pasó a ser el Instituto de Atención Familiar (IAF) con su programa estrella: Buenas Noches.
Los viernes pasa algo especial, muy especial en la ciudad. A las 2:00 de la tarde. En un sector popular de Manizales, se abren las puertas de un lugar, donde un grupo de niños encuentra felicidad y otras palabras asociadas. En resumen es otro mundo, diferente al de la vulnerabilidad de su día a día.
Felicidad allí es esto: “Aquí tengo muchas amigas, aprendí a dibujar, a hacer manillas”, dice un niña. “Me divierto mucho, las profesoras son muy buenas con nosotras, nos enseñan mucho”, expresa otra.
También felicidad: “Voy a trabajar tranquila porque sé que quedan en buenas manos”, comenta una madre. “Mis hijas y mis sobrinas siempre aprenden alguno nuevo como leer y escribir mejor”, anota otra mujer.
Son casi 150 hijos de madres o cuidadoras que trabajan en la noche y que buscan el sustento el fin de semana. Ellas no tenían con quien dejar a los pequeños. Por eso, el fin de la tarde y la llegada de la noche eran sus angustias.
Una mamá sale para un restaurante del Centro, donde es ayudante de cocina. “A veces no podía trabajar porque tenía que cuidar a mis niñas, dos mías y dos sobrinitas a cargo”.
Otra se alista para viajar, como varias, a un pueblo donde los fines de semana atiende en negocios de vida nocturna, cantinas, bares. Una más es ama de casa, con cuatro niños. “Para nosotras esto es una ayuda muy grande, podemos hacer las diligencias de la casa. Sabemos que quedan en buenas manos”.
Y esta historia tiene que ver con protección, con salvar a niños de noches peligrosas, de malas compañías. "Estamos salvando semanalmente a esos niños de esos riesgos de la soledad, de un abusador de una pandilla", comenta, inicilamente, delanta la primera gestora de Manizales, Juliana Londoño.
El camino
Las tres señoras y otro grupo llegan cada tarde de viernes con sus hijos o familiares al Instituto de Atención a la Familia (IAF), en el barrio El Carmen. Es una entidad descentralizada del orden municipal, cuya hoja de vida incluye medio siglo de obras sociales para comunidades vulnerables.
En la actualidad tiene cinco líneas de atención, en coodinación con la Oficina de la Mujer y Equidad de Género y la Secretaría del Interior. Y su programa estrella es Buenas Noches. Lo dice la directora del Instituto, Luz Elena García.
Crece en cobertura
La entidad vive un cambio de 180 grados. Con el regreso de Jorge Eduardo Rojas como alcalde, y de Juliana Londoño, como primera gestora Social, pasó de ser un centro de recepción de menores (de judicialización y protección) a un espacio enfocado en la prevención.
La primera Gestora recuerda que el amanecer de Buenas Noches ocurrió en el primer Gobierno de Rojas (2012-2015), en el barrio La Pelusa de la Comuna San José.
Allí la política de atención era igual. Atención para los hijos de madres cabeza de hogar, que trabajaran los fines de semana y que no contaran con red de apoyo de confianza para cuidar a su menor. Entre 10 y 20 pequeños recibían el beneficio.
12 años después, en enero del 2024, Juliana Londoño encontró que el programa seguía, pero con cambios. El servicio era intermitente, por ejemplo, unos niños venían una semana y otros otra. “Vamos a retomarlo como nació”, se propuso.
Ahora está en un lugar más amplio, con espacios para camarotes, cocina, restaurante, salas de clases, cancha deportiva y más.
Se pasó a 140 cupos, es decir cerca de 120 más y los niños que lo requieran se pueden quedar todo el fin de semana. Los otros reciben un pasadía, o sea, las madres o padres los llevan en la mañana y los recogen en la tarde-noche.
Salud, alimentación...
Luz Elena, la directora del IAF, y Juliana, primera gestora, también tienen algo que decir sobre la felicidad en el sitio: “Los niños aquí aprenden a manejar las emociones, algo que no encuentran en sus hogares”, expresa la primera. “Para nosotros es la apuesta por estos niños de la ciudad, por el cuidado, por el amor. Decirles, aquí estamos”, menciona la segunda.
Las dos hijas y dos sobrinas de la madre que labora en un restaurante pasan todo el fin de semana en Buenas Noches. De lunes a jueves, como los otros menores, estudian en sus colegios. Llegan el viernes, a las 2:00, y están hasta el domingo, y el lunes si festivo, en la tarde.
Ella manifiesta: “Me contaron de Buenas Noches y desde eso cambiaron las cosas. Llevamos tres años. Las niñas la pasan muy bien: Leen, les leen cuentos, tienen la comida, y sobre todo seguridad”.
El ama de casa complementa: “Tengo un niño de cinco años que no conocía las letras y ya sabe bastante. Están bien atendidos, también les dan buena alimentación”.
Un fin de semana con Buenas Noches es acompañamiento en salud, educación, desayuno, algo, almuerzo, comida y merienda. “Para muchos es el único momento en que tienen los cinco alimentos del día”, indica la primera gestora.
La lista de bondades la prosigue la directora del Instituto: reciben talleres de manualidades, artística, clases de dibujo, de pintura, de canto, deporte...
El manejo de las emociones, repite la directora, es clave. Por eso, cuaenta con profesionales en psicología, desarrollo familiar, trabajo social, licenciados en artes, normalistas superiores, un equipo de 17 personas que acompañan a los niños.
Ser felices en Buenas Noches, además, es:
*
“Mostrarles que su vida puede cambiar, que aquí con el acompañamiento que se les da pueden empezar a construir un proyecto de vida con los oficios y profesiones que se les empiezan a motrar”: primera gestora.
*
“Me siento muy feliz, he aprendido mucho, me gusta que me enseñaron a escribir letra cursiva”: una niña.
*
“Mi mamá los fines de semana entra a trabajar a las 2:00 p.m. y sale a las 11:00. Entonces, yo me quedo acá. Pintar, hacer manillas, jugar sopa de letras y estar con muchas amigas me hacen feliz en Buenas Noches: otra niña.
Proyecciones
La primera gestora de Manizales, Juliana Londoño, registra varios planes con el programa Buenas Noches:
-
“Buenas Noches funciona con recursos propios de la Alcaldía de Manizales, de las secretarías de la Mujer y de la de Educación y un componente también pequeño de la del Interior”.
-
“Nos está colaborando la empresa privada en la adecuación del espacio interno. Nos ayudan a ponerlo absolutamente cómodo, y lúdico”.
-
“Se efectuó una primera inversión en todo el edificio del Instituto de Atención a la Familia (IAF). La Alcaldía adecuó techo, en la cubierta, en una batería sanitaria. La cocina y el comedor fueron remodelados”.
-
“Con la empresa privada empiezan a remodelarse el parque externo, la cancha que queda internamente y algunos salones y el piso”.